181 ANIVERSARIO DE LA CONSOLIDACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO



Chetumal, 23 de noviembre.- Con la firme postura de continuar siendo una institución operativa, eficiente, flexible y dinámica, esta mañana se conmemoró el CLXXXI Aniversario de la Consolidación de la Independencia de México, así como el Día de Marina de México, evento que estuvo encabezado por la secretaria de Gobierno, Rosario Ortiz Yeladaqui, quien asistió en representación del gobernador del Estado, Félix González Canto.

Este acto, efectuado en la base aeronaval de la Marina, ubicada aledaña al Aeropuerto Internacional de Chetumal, es la forma de recordar y reconocer el sacrificio de los héroes navales que participaron en aquellas épicas batallas celebradas en el fuerte de San Juan de Ulúa y costas de Veracruz.

Cabe mencionar que en el año de 1991, por decreto Presidencial se instituyó que el 23 de noviembre de cada año se conmemore el Día de la Armada de México, como reconocimiento a esta institución que protagonizó la consumación de la Independencia Nacional el 23 de noviembre de 1825.

Por tal motivo, el Capitán de Navío Aeronáutica Naval Piloto Aviador, Antonio Montiel Mojica, destacó en su discurso oficial los ciudadanos deben refrendar la confianza en las instituciones nacionales, por ello “secretaria de Gobierno, Rosario Ortiz Yeladaqui, hágale saber al Gobernador que la Armada está empeñada en modernizarse y actualizar su doctrina, así como su capacidad real y está dispuesta a servir con honor y justicia las múltiples tareas que se le han encomendado en beneficio por la seguridad del Estado Mexicano”.

Apuntó que el nacimiento de la Marina de Guerra Nacional ocurre para la consumación de la Independencia de México con la entrada triunfante del Ejército trigarante a la ciudad capital, el 27 de septiembre de 1821; sin embargo, la consolidación de la Independencia aún se vislumbraba lejana en el horizonte, ya que la fortaleza de San Juan de Ulúa, en el Puerto de Veracruz, se encontraba ocupada por el Gobierno Español al mando del Gobernador, José María Dávila, aún Gobernador de la Plaza de Veracruz.

No obstante, apuntó, que el General Dávila prometió entregar la Plaza, lo que no se realizó porque el citado General la abandonó intempestivamente, la noche del 26 de octubre de 1821, trasladándose a la fortaleza del castillo de San Juan de Ulua.

Recordó que luego del fracaso de planes de Iturbide, para tener la rendición de Ulúa, los habitantes de Veracruz disfrutaron de paz y tranquilidad por algún tiempo, gracias a las relaciones amistosas que mantuvieron Rincón y Dávila.

Sin embargo, esta situación se vio alterada al hacerse cargo del Gobierno de la Ciudad, el Brigadier Santana, situación que se acabó cuando el brigadier Francisco Lemon, relevó del mando de la fortaleza de San Juan de Ulúa al General Joaquín Dávila.

Las pláticas entre los comandantes de la fortaleza y la plaza no mejoraron, el Castillo terminó haciendo fuego sobre Veracruz el 25 de septiembre de 1823, mientras que el Gobierno de México hizo un esfuerzo y logró integrar una escuadra al mando del Capitán de Fragata, Pedro Saenz de Baranda, que en julio de 1825 recibió del Gobierno Nacional, el nombramiento de Comandante de Marina en Veracruz, la escuadra formada por buques de mayor porte se compuso por la Fragata Libertad.

Lo bergantines Victoria y Bravo, las boletas Papaluapan, Tampico y Orizaba, la balanda Chalco y el Payobote Federal; el 2 de octubre, los buques de la escudera se reunieron en la Isla Sacrificios, permaneciendo ahí hasta el día 11, cuando la flotilla enemiga compuesta por las fragatas, Saúl, Casilda, Arteusa y algunos transportes al mando del capitán Ángel Nabor de Navarro, fueron avistados en las inmediaciones del Puerto de Veracruz.

La escuadra mexicana se citó en el canal de la entrada a Veracruz, para establecer el bloqueo al puerto y a San Juan de Ulúa, tras que los buques enemigos se pusieron en línea, cuya idea de que la mencionada escuadra abandonada junto de la estafeta que había tomado.

Para sorpresa de los españoles, las flotas permanecieron en su posición y a las 2 de la tarde, después de 4 horas de estar a la vista una de otra, los españoles, con el temor de enfrentarse a un combate con fuerzas navales que estaban decidas a todo para arrancar el último bastión de la patria en manos extranjeras decidieron por la retirada y se perdieron indigentes rumbo a La Habana, Cuba.

La Marina de Guerra Nacional obtuvo la victoria con su firme decisión para el combate y con ello, la confirmación de la Independencia Nacional. Estas es una de las efemérides navales de la historia de México, en la cual existe un acta de capitulación por medio de la cual, una potencia extranjera se rinde a las armas mexicana, así como la epopeya de San Juan de Ulúa y cesó para siempre el dominio español de México.

En el presidium se dieron cita el Contraalmirante Cuerpo General Diplomado de Estado Mayor (DEM), Miguel Angel Ramos Real; Comandante del Sector Naval de Chetumal; General de Brigada Juan Manuel de la O González; comandante de la 34ª. Zona Militar; en representación de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia en el Estado, Lizbeth Loy Son y Encalada, asistió el Magistrado José Carlos Cortez Mugartegui; Enrique Pérez Pérez, tercer regidor; Bello Melchor Rodríguez y Carrillo, Procurador General de Justicia del Estado; Roberto Borge Angulo, Oficial Mayor de Gobierno; el diputado David Álvarez Cervera; y Alejandro Abel Marchena Martínez, Capitán de Puerto en Chetumal.
 

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